Una historia algo triste

Mi historia es algo triste, cuando quede embarazada estaba muy feliz, llena de dudas y muchas expectativas. ¿Cómo va a ser el embarazo? ¿Cómo va a ser mi bebe? ¿Nacerá  sano o con algún problema (creo que es algo que pasa por la cabeza de muchas de nosotras)? ¿A quién se irá a parecer? ¿Qué carácter irá a tener? En fin tantas cosas pasaban por mi mente.

Mi embarazo fue normal, sin contratiempos, mucha alegría, tranquilidad y acatando todas las indicaciones que me había indicado el médico. Un día de vacaciones estaba con unas amigas y sin querer me resbalé y caí. Tuve un fuerte dolor, pero pensé que era normal, así que no le dije nada a nadie. A los pocos días comencé a tener un pequeño sangramiento y le tuve que comentar a mi marido lo que había sucedido. Él me llevo de urgencia al hospital y me indicaron "reposo absoluto". A consecuencia de la caída el parto se me estaba acelerando y los médicos estaban haciendo todo lo posible para retener el embarazo, pero fue casi imposible.

Mi embarazo estaba ya casi por culminar su tiempo de gestión, pero entre todo lo que hice por órdenes médicas, solo fallé en una cosa no me inyecté un medicamento (esteroides) que según los médicos iba a ayudar al bebe a madurar sus pulmones, cosa que en ese entonces no entendí muy bien.

La  labor de parto fue buena, algo larga pero en lo que cabe, normal. Tan pronto nace el bebé, veo que hay nerviosismo entre el equipo de profesionales y sentí que me estaban ocultando algo; no me equivoqué. Resulta que mi bebe había nacido con sus pulmones inmaduros y lo tuvieron que internar en terapia intensiva neo-natal. Allí permaneció por unos días bajo estricta vigilancia médica. El bebé se aferraba a la vida. El pediatra me dijo que el bebe se podía salvar ya que la ciencia estaba muy avanzada y que solo había que esperar a que pasaran sus primeras 24 horas para dar un pronóstico favorable.

Mi esposo me recriminó tantas cosas, no me perdonaba que nuestro primer hijo se encontrara al borde de la muerte y tristemente me abandono. Yo puse mi vida y la de me pequeño en mas de Dios y si era de tener que llevárselo yo lo trataría de entender, lo que me llevo a una depresión absoluta. Una mañana (me acuerdo clarito que era miércoles) mientras me estaba arreglando para salir al hospital sonó el teléfono de mi casa, era del hospital para decirme que necesitaban que llegara lo más pronto posible pues tenían que hablar conmigo. Tan pronto terminé la llamada, salí rapidísimo. No puedo negar que entré como en pánico. Al llegar al hospital me encuentro que tenían a mi bebe en brazos y todos con una sonrisas. Lo que me querían decir era que mi bebe ya estaba a salvo, que había superado todo.

El padre de mi bebe nos había abandonado a los dos, y como siempre he dicho "El tiempo de Dios es perfecto", me quedé con el regalo más preciado que la vida le puede dar a una mujer, el tener un HIJO.


(Venezuela)