El parto de Romina

Esta bella historia de un parto imprevisto me llegó por e-mail hace unos dias desde Venezuela. Aqui va la transcripción:


Hola amigas, me llamo Romina y lo más bello que me ha podido pasar en la vida es haber traído a mis hermosa niña a mi hogar. Tenía cinco años de casada y no podía salir embarazada. Un día me animé y fui con mi esposo al médico para que nos pusiéramos en tratamiento para salir embarazada. Nos hicimos todos los exámenes que nos mandaron a realizar, bueno, hicimos todo. Después de varios meses, veo que tengo un retraso en mi período y nos vamos al médico para realizarme un chequeo. Ese fue el mejor día de mi vida, estaba cinta. Llena de emoción, salimos a comprarle unas cositas a nuestro futuro bebé ¡que no compramos! pues esperábamos un solo bebé. Preparamos su cuarto con todo lo que teníamos para él o ella. Una noche mientras dormíamos me despertó un fuerte dolor, el cual despertó a mi esposo también. Yo no me había percatado que le cama estaba húmeda. Mi esposo levantó a su mamá que se estaba quedando en casa con nosotros y ella se comunicó con el médico para avisarle que ya llego la hora. Ella, mi esposo y yo nos trasladamos a la clínica, donde ya está el doctor esperándonos. Me ingresaron y prepararon para mi labor de parto. Ya estaba casi lista tenía ya cinco cm de dilatación. En horas de la tarde ya estaba lista para la llegada de mi hijo o hija, pujé y pujé hasta que salió mi niña, pero SORPRESA para todos no expulse la placenta sino que vino otra niña,  tuve dos y no una como esperábamos. Fue algo increíble, hasta el médico se sorprendió ya que nunca había visto al otro bebe en los ecos que me hacía, estando la ciencia avanzada como lo está hoy en día. Yo casi me desmayo de la emoción y más cuando ya tenía todo listo para un solo bebe, pero Dios me dio dos de un solo golpe. Después de haber pasado por tanto, tanto malestar durante el parto, eso quedo atrás y podría decir que volvería a pasar por lo mismo otra vez. Es más lo malo que le dicen a una cuando estaba embarazada que lo bueno, solo me queda decirles que no se dejen llevar por eso y que vivan sus propias experiencias y verán los felices que van hacer cuando tengan a sus hijos en brazos, es algo que realmente no se puede explicar.


(Venezuela)